Abogado especializado en casos de inducción fallida del parto en Arizona
Escrito por: Bufete Hastings | Revisado por: Tommy Hastings | Actualizado: 6 de mayo de 2026
La inducción del parto puede ser una intervención médica segura, pero los errores en la dosificación de Pitocin, la monitorización o la toma de decisiones pueden poner tanto a la madre como al bebé en riesgo de sufrir daños graves y duraderos. Los riesgos aumentan cuando no se detectan las contraindicaciones, no se reconoce el sufrimiento fetal en la monitorización electrónica fetal o se permite que una inducción estancada continúe sin una reevaluación oportuna. Estas situaciones pueden provocar falta de oxígeno, complicaciones de emergencia y lesiones neurológicas permanentes. Si su hijo sufrió daños debido a una inducción fallida del parto en Arizona, póngase en contacto con Hastings Law Firm para una revisión gratuita y confidencial de su caso.

Abogados médicos de confianza en Arizona especializados en demandas por negligencia en la inducción del parto
Lo que debe saber sobre las demandas por negligencia médica relacionadas con la inducción del parto en Arizona:
- El riesgo de lesiones permanentes puede aumentar cuando la Pitocina provoca contracciones demasiado frecuentes o demasiado intensas que reducen el suministro de oxígeno al bebé.
- Pueden producirse lesiones maternas graves cuando se procede a la inducción a pesar de existir contraindicaciones que hacen que el parto vaginal no sea seguro.
- Los resultados pueden empeorar cuando no se detectan los patrones de sufrimiento fetal en la monitorización fetal electrónica o no se actúa a tiempo.
- Si la falta de oxígeno durante la inducción no se corrige a tiempo, puede producirse una lesión cerebral irreversible.
- El riesgo de lesiones puede aumentar cuando no se detecta que la inducción ha fracasado y no se reevalúa el plan de parto para optar por una cesárea.
- Puede producirse un traumatismo mecánico cuando se utilizan fórceps o ventosa tras una inducción fallida sin que se cumplan los criterios clínicos.
- La responsabilidad del hospital puede ser un tema central cuando la supervisión, la notificación o la dotación de personal de enfermería son inadecuadas durante la administración de Pitocin.
- Si no se respetan los plazos de presentación, se pueden perder las opciones de indemnización, y los retrasos también pueden dificultar la conservación de documentos clave, como las hojas de monitorización fetal y las notas de enfermería.

Un bufete centrado en la atención sanitaria
Cuando la inducción del parto provoca una lesión grave a tu bebé o complicaciones para ti como madre, la carga emocional puede ser abrumadora. Confiabas en que tu equipo médico velaría por tu seguridad y la de tu hijo, y algo salió mal. Ahora, es posible que te quedes con muchas preguntas, facturas médicas y la profunda sensación de que la atención que recibiste no estuvo a la altura.
La inducción del parto, el proceso médico que consiste en estimular las contracciones antes de que el parto comience de forma natural, es una de las intervenciones obstétricas más comunes en el país. Cuando se lleva a cabo de manera adecuada, puede ser una herramienta segura y eficaz. Sin embargo, cuando se producen errores durante la inducción, las consecuencias pueden cambiar la vida tanto de la madre como del bebé.
Como bufete especializado en casos de inducción fallida del parto en Arizona, Hastings Law Firm se dedica exclusivamente a la negligencia médica. Nuestro equipo de abogados, enfermeras consultoras y personal médico interno puede revisar su historial médico, determinar qué ocurrió y explicarle su opciones legales. La consulta es gratuita, confidencial y sin compromiso.
Comprender los riesgos de la pitocina y la inducción del parto
La inducción del parto consiste en estimular las contracciones uterinas antes de que el parto comience de forma espontánea, normalmente mediante el uso del fármaco Pitocin, una forma sintética de la hormona natural oxitocina. Aunque la inducción es eficaz en muchos casos, conlleva riesgos importantes si no se supervisa cuidadosamente, entre ellos la hiperestimulación uterina, que puede cortar el suministro de oxígeno al bebé y provocar lesiones cerebrales graves.
La pitocina se clasifica como un “alerta máxima” por parte de las organizaciones de seguridad del paciente. A diferencia de la oxitocina natural, que el cuerpo libera en pulsos, la Pitocin sintética se administra mediante un goteo intravenoso a velocidades controladas. La dosis debe aumentarse gradualmente y supervisarse de forma continua, ya que el útero puede responder de manera impredecible. Una dosis excesiva de Pitocin puede provocar contracciones demasiado frecuentes o intensas, lo que reduce el suministro de oxígeno al bebé.
Según la Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos, la inducción puede recomendarse cuando los beneficios del parto superan los riesgos de continuar con el embarazo. Sin embargo, la decisión de inducir el parto siempre debe basarse en el consentimiento informado, lo que significa que tu médico debe explicarte los riesgos, los beneficios y las alternativas. Tienes derecho a rechazar una inducción electiva, y ese derecho debe comunicarse claramente y respetarse.
Los riesgos fisiológicos de la inducción van más allá de las molestias. La rotura uterina, es decir, un desgarro en la pared del útero, es una complicación poco frecuente pero potencialmente mortal, cuya probabilidad aumenta cuando se utiliza la pitocina de forma inadecuada. Otros riesgos graves son el desprendimiento de placenta, en el que la placenta se separa de la pared uterina, y la hemorragia, que puede poner en peligro la vida de la madre.
Contraindicaciones para la inducción
Las contraindicaciones son razones médicas por las que no se debe utilizar un tratamiento específico, ya que podría resultar perjudicial. Ciertas afecciones médicas hacen que la inducción del parto sea peligrosa, y proceder a pesar de ellas puede constituir negligencia médica. Antes de administrar Pitocin, el equipo médico debe evaluar si existen contraindicaciones conocidas, entre ellas:
- Incisión de cesárea clásica previa: Una incisión vertical en la parte superior del útero, realizada durante una cesárea anterior, aumenta significativamente el riesgo de ruptura uterina durante las contracciones inducidas.
- Placenta previa o vasa previa: Cuando la placenta cubre parcial o totalmente el cuello uterino, la inducción puede provocar una hemorragia grave.
- Brote activo de herpes genital: La inducción del parto vaginal durante un brote activo supone un grave riesgo de infección para el recién nacido.
- Desprendimiento de placenta: Si la placenta ya ha comenzado a desprenderse de la pared uterina, estimular las contracciones puede agravar el desprendimiento y provocar una hemorragia que ponga en peligro la vida.
- Posición fetal anómala: Ciertas presentaciones, como la posición transversal, hacen que el parto vaginal sea peligroso, independientemente de si se induce o no.
Si se inicia la inducción a pesar de que concurra una o más de estas condiciones, es posible que el equipo médico haya infringido la nivel de atención.

Errores comunes con la pitocina que provocan lesiones
La negligencia médica suele producirse durante la inducción cuando el personal médico no administra correctamente la dosis de Pitocin. Entre los errores más comunes se encuentran la administración de dosis excesivas que provocan taquisistolia uterina, no suspender el medicamento cuando el bebé muestra signos de sufrimiento fetal o iniciar la inducción a pesar de existir contraindicaciones claras.
La pitocina es dependiente de la dosis, lo que significa que incluso pequeños aumentos pueden alterar drásticamente la respuesta uterina. Protocolos de dosificación requieren aumentos graduales, junto con una monitorización fetal electrónica (MFE) continua para controlar las contracciones y la frecuencia cardíaca fetal. El personal capacitado debe interpretar estas tramas de MFE en tiempo real para evaluar cómo está tolerando el bebé el parto.
Investigación publicada por la Corporación Nacional de Certificación (NCC) establece las normas para interpretar los datos de la monitorización fetal. A revisión sistemática en PubMed confirma que suspender la administración de oxitocina durante la fase activa del parto puede reducir los riesgos de una cesárea. Ignorar estos protocolos puede acarrear graves consecuencias.
La siguiente tabla muestra la diferencia entre el protocolo estándar de inducción y las desviaciones por negligencia más comunes:
| Área de atención | Protocolo estándar | Acción negligente |
|---|---|---|
| Gestión de la dosificación | Aumentos graduales a intervalos definidos, con reevaluaciones documentadas | Aumentos rápidos o excesivos de la dosis sin una evaluación adecuada |
| Monitorización fetal | Monitorización fetal continua con interpretación especializada de los patrones de frecuencia cardíaca | Monitorización intermitente, registros ignorados o falta de personal en la unidad |
| Respuesta a la taquicardia | Reducir o suspender la Pitocina; cambiar la posición de la paciente; administrar oxígeno | Seguir administrando Pitocin aunque haya más de cinco contracciones en diez minutos |
| Respuesta ante el sufrimiento fetal | Intervención inmediata, incluida una posible cesárea de urgencia | Respuesta tardía a las desaceleraciones tardías o bradicardia prolongada |
| Documentación | Registro detallado de los cambios en la dosificación, los signos vitales de la madre y el estado del feto | Lagunas en los registros, segmentos de tiras reactivas faltantes o registros incompletos |
Cómo identificar el sufrimiento fetal en las tramas de monitorización fetal
La monitorización fetal electrónica (MFE), un sistema que registra la frecuencia cardíaca del bebé en relación con las contracciones, permite detectar cuándo el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno. Las desaceleraciones tardías, en las que la frecuencia cardíaca desciende tras el pico de una contracción, son uno de los hallazgos más preocupantes. Indican que la placenta tiene dificultades para suministrar oxígeno durante las contracciones, lo que constituye un precursor de hipoxia.
Otros signos de alerta incluyen una variabilidad de la frecuencia cardíaca mínima o inexistente y períodos prolongados de bradicardia. Cuando se observan estos patrones, especialmente durante un parto inducido con Pitocina, el protocolo médico exige una intervención inmediata. No reconocer estos patrones o no actuar ante ellos es una de las formas más comunes de negligencia en los casos de lesiones perinatales relacionadas con la inducción del parto.
La encefalopatía hipóxico-isquémica (EHI), un tipo de daño cerebral causado por la falta de oxígeno durante el parto o en los momentos previos o posteriores al mismo, es una de las consecuencias más devastadoras asociadas a estos errores. La EHI puede provocar trastornos neurológicos permanentes, entre ellos la parálisis cerebral.

The Hastings Law Firm Diferencia
Los resultados importan, pero lo que realmente nos diferencia es cómo los conseguimos. Cada veredicto, cada acuerdo, y cada victoria en los tribunales de Arizona viene de una promesa guía: Tratar la lucha de cada cliente por la justicia como si fuera la nuestra.
Este equilibrio de capacidad, experiencia y empatía refleja nuestra filosofía fundamental de que la justicia no sólo debe compensar a los perjudicados, sino también hacer más segura la asistencia sanitaria en todo el país.

Demandas por negligencia derivadas de una formación inicial deficiente
Se produce una demanda por inducción fallida cuando el proceso de inducción no da lugar a un parto vaginal en un plazo razonable y el equipo médico no opta por realizar una cesárea, lo que provoca lesiones a la madre o al bebé. La negligencia también puede consistir en el uso inadecuado de instrumentos de parto, como fórceps o ventosas obstétricas, tras un intento fallido de inducción.
Cuando la inducción se detiene o el bebé muestra signos de sufrimiento, los protocolos de atención suelen exigir que el equipo médico reevalúe el plan y considere una cesárea. Una inducción fallida crea un entorno peligroso para el feto. A medida que las contracciones continúan sin progresar, el útero puede sufrir una hiperestimulación, lo que puede comprimir el cordón umbilical o reducir el flujo sanguíneo placentario.
Cuando esta situación persiste, se reduce el margen de tiempo para evitar lesiones permanentes. El estándar de atención exige que el equipo médico no solo esté atento a los signos de sufrimiento fetal, sino que también reconozca cuándo la inducción ha fracasado clínicamente. Continuar con la administración de Pitocin durante un parto que no progresa, lo que en esencia obliga al bebé a empujar contra un canal del parto cerrado, puede provocar lesiones graves. Esta negligencia puede causar traumatismos mecánicos, como fracturas de cráneo, o acidosis metabólica por falta de oxígeno.
Un parto prolongado tras una inducción fallida aumenta el riesgo de que el bebé sufra una falta de oxígeno, lo que puede provocar una encefalopatía hipóxico-isquémica (HIE), parálisis cerebral y otras formas de daño cerebral permanente. Cuanto más se demore en reconocer la necesidad de un parto quirúrgico, mayor será el riesgo de que se produzcan daños irreversibles. Las lesiones maternas derivadas de una inducción fallida son igualmente graves, entre ellas la rotura uterina y las infecciones.
Evaluamos si el equipo médico reconoció los indicios de que la inducción no se estaba desarrollando de forma segura y tomó las medidas oportunas. Entre los signos de alerta que pueden respaldar una demanda por lesiones durante el parto se incluyen:
- Falta persistente de cambios en el cuello uterino a pesar de una dosificación adecuada de Pitocin durante varias horas
- Desaceleraciones tardías recurrentes u otros patrones no tranquilizadores de la frecuencia cardíaca fetal en la monitorización fetal electrónica
- Signos de taquisistolia uterina que no se trataron
- Parto prolongado sin una reevaluación documentada del plan de parto
- Uso de ventosa o fórceps sin cumplir los criterios clínicos para un parto vaginal asistido
Cada uno de estos factores se incluye en el expediente médico, y nuestro personal de enfermería y nuestros médicos consultores revisan cada detalle al preparar un caso.
Determinación de la responsabilidad y el estándar de diligencia en Arizona
Para demostrar la negligencia médica en Arizona, el demandante debe demostrar que el profesional sanitario incumplió el estándar de atención médica aceptado, es decir, el nivel de tratamiento que un ginecólogo-obstetra razonablemente competente habría proporcionado en circunstancias similares. Este aspecto legal deber de diligencia garantiza que los pacientes reciban un tratamiento seguro. Para ello, a menudo es necesario recurrir al testimonio de expertos que determinen qué se debería haber hecho durante la inducción, como suspender la administración de Pitocin o ordenar una cesárea de emergencia cuando era evidente que el feto estaba en peligro.
La legislación de Arizona establece requisitos específicos para los peritos en casos de negligencia médica. Según Estatutos revisados de Arizona § 12-2604, el perito debe estar acreditado por su especialidad y experiencia para testificar sobre el nivel de atención médica que se aplicaba en el momento de la lesión. El artículo 12-2604 de los Estatutos Revisados de Arizona también exige el estricto cumplimiento de la correspondencia de especialidades.
Un perito debe estar colegiado en la misma profesión sanitaria que el demandado y haber dedicado la mayor parte de su tiempo profesional a la práctica clínica activa o a la docencia en la misma especialidad durante el año anterior al hecho que dio lugar a la demanda. Este requisito garantiza que solo colegas verdaderamente cualificados establezcan los criterios de referencia para determinar la responsabilidad. Por eso nuestro bufete cuenta con una red nacional de peritos médicos, entre los que se incluyen médico-abogado consultores y especialistas certificados en medicina materno-fetal.
Responsabilidad civil del hospital frente a la del médico
La responsabilidad en un caso de inducción fallida no siempre recae únicamente en el médico responsable. En muchos hospitales, los ginecólogos y obstetras son contratistas independientes y no empleados del centro. Esa distinción es relevante desde el punto de vista legal, pero no exime necesariamente al hospital de su responsabilidad.
Los hospitales pueden ser considerados responsables de las acciones de sus empleados, incluidas las enfermeras de sala de partos que administran Pitocin y supervisan los trazados del ritmo cardíaco fetal. Si una enfermera no informa de patrones cardíacos fetales preocupantes, o si la dotación de personal del hospital era insuficiente para garantizar una supervisión continua, el propio centro puede incurrir en responsabilidad directa.
El hospital también podría enfrentarse a reclamaciones en virtud de una negligencia empresarial si no aplicara los protocolos de seguridad o acreditara a un médico no cualificado. Nuestro equipo, que cuenta con antiguos abogados defensores que anteriormente trabajaron para los sistemas a los que ahora se enfrentan, comprende cómo estructuran estas entidades sus defensas y dónde se encuentran sus puntos débiles.

Plazo de prescripción en Arizona para lesiones de parto relacionadas con la inducción
La legislación de Arizona establece plazos estrictos para presentar demandas por negligencia médica. Según Estatutos revisados de Arizona § 12-542, el plazo general de prescripción es de dos años a partir de la fecha en que se produjo o se descubrió la lesión. Esta excepción, conocida como la regla de descubrimiento, reconoce que algunas lesiones perinatales no se detectan de inmediato.
En el caso de lesiones durante el parto que afecten a menores, el plazo puede ampliarse. Estatutos Revisados de Arizona, § 12-502 establece disposiciones de suspensión que permiten interrumpir el plazo de prescripción para un menor hasta que cumpla los 18 años. Si bien esto plazo legal Aunque una prórroga puede dar más tiempo, la espera puede dificultar la conservación de pruebas fundamentales, como las hojas de monitorización fetal y las notas de enfermería.
Presentar la demanda cuanto antes permite a su equipo legal obtener los expedientes médicos y los dictámenes periciales necesarios para construir un caso sólido. Si se trata de un hospital público o un centro afiliado al gobierno, es posible que se apliquen plazos de notificación aún más cortos. Consultar con un abogado desde el principio le brinda a su familia la mejor oportunidad de proteger sus derechos y el futuro de su hijo.
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Si cree que un error médico durante la inducción del parto causó la lesión de su hijo, no tiene por qué afrontar las consecuencias solo. Hastings Law Firm se dedica exclusivamente a casos de negligencia médica, y nuestro equipo cuenta con enfermeras, defensores de pacientes certificados y exabogados de la defensa que conocen de primera mano cómo responden los hospitales ante este tipo de reclamaciones.
Como su abogado especializado en casos de inducción fallida del parto en Arizona, el abogado litigante certificado por la junta profesional Tommy Hastings y su equipo investigarán su caso e identificarán qué falló. Tommy Hastings cuenta con la certificación de la junta profesional en Derecho Procesal de Lesiones Personales, una distinción que poseen menos del 21 % de los abogados. Trabajamos en base a cuota de contingencia «sin cobrarle nada a menos que consigamos una indemnización en su nombre».
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Preguntas frecuentes sobre el fracaso de la inducción del parto en Arizona

Términos clave relacionados con el fracaso de la inducción del parto:
- Inducción del parto
- Procedimiento médico en el que los profesionales sanitarios utilizan medicamentos u otras técnicas para provocar artificialmente el inicio del parto antes de que este comience de forma natural. En los casos de negligencia médica, la inducción puede provocar lesiones si se lleva a cabo sin una justificación médica adecuada, sin consentimiento informado o cuando existen contraindicaciones que la hacen peligrosa para la madre o el bebé.
- Pitocina (oxitocina)
- Una forma sintética de la hormona oxitocina, que se administra por vía intravenosa para inducir o acelerar el parto mediante la provocación de contracciones uterinas. La pitocina se clasifica como un medicamento de alto riesgo, ya que una dosificación incorrecta o una monitorización inadecuada pueden provocar contracciones excesivamente fuertes, sufrimiento fetal, falta de oxígeno y lesiones graves tanto para la madre como para el bebé.
- Rotura uterina
- Una complicación poco frecuente pero potencialmente mortal en la que la pared del útero se desgarra durante el embarazo o el parto, a menudo a lo largo de la cicatriz de una cesárea previa. La rotura uterina puede provocar una hemorragia grave, poner en peligro el suministro de oxígeno del bebé y requerir una intervención quirúrgica de urgencia. En los casos de negligencia médica, puede deberse al uso inadecuado de fármacos inductores del parto, como la pitocina, o a la falta de reconocimiento de los factores de riesgo.
- Desprendimiento de la placenta
- Una complicación grave del embarazo en la que la placenta se desprende de la pared uterina antes del parto, lo que reduce o bloquea el suministro de oxígeno y nutrientes al bebé. El desprendimiento de placenta puede provocar hemorragias intensas y sufrimiento fetal, y constituye una contraindicación para la inducción del parto. En los casos de negligencia médica, inducir el parto cuando existe o se sospecha un desprendimiento de placenta puede constituir una negligencia.
- Incisión clásica en cesárea (cesárea clásica)
- Un tipo de parto por cesárea en el que se realiza una incisión vertical en la parte superior del útero, que suele practicarse en situaciones de emergencia o cuando el bebé se encuentra en una posición inusual. Dado que esta incisión deja una cicatriz más débil y propensa a romperse, las mujeres que han tenido una cesárea clásica no suelen ser candidatas para la inducción del parto o el parto vaginal en embarazos futuros. Intentar la inducción a pesar de estos antecedentes puede considerarse negligencia médica.
- Taquisistolia uterina (hiperestimulación uterina)
- Afección en la que el útero se contrae con demasiada frecuencia durante el parto, definida como más de cinco contracciones en un período de diez minutos. La taquisistolia suele estar causada por dosis excesivas de Pitocin y puede reducir el flujo sanguíneo y el oxígeno que llega al bebé, lo que provoca sufrimiento fetal y lesiones cerebrales. El personal médico debe vigilar esta afección y reducir o suspender la administración de Pitocin cuando se presente.
- Encefalopatía hipóxico-isquémica (HIE)
- Un tipo de daño cerebral causado por la falta de oxígeno y la disminución del flujo sanguíneo al cerebro del bebé durante el trabajo de parto y el parto. La HIE puede deberse a complicaciones como la taquisistolia uterina, un parto prolongado o una respuesta tardía al sufrimiento fetal, y puede provocar discapacidades permanentes como parálisis cerebral, retrasos en el desarrollo o convulsiones. En los casos de negligencia médica, la HIE suele deberse al uso inadecuado de Pitocina o a que no se realizó una cesárea a tiempo.
- Monitorización electrónica fetal (MEF)
- Procedimiento que se utiliza durante el parto para monitorizar de forma continua la frecuencia cardíaca del bebé y las contracciones de la madre mediante sensores colocados en el abdomen de la madre o en el interior del cuerpo. La monitorización fetal (EFM) ayuda al personal sanitario a detectar signos de sufrimiento fetal, como patrones anormales en la frecuencia cardíaca, para que puedan intervenir si es necesario. En casos de negligencia médica, la interpretación incorrecta de las curvas de EFM o la falta de respuesta ante las señales de alerta pueden provocar lesiones que se podrían haber evitado.
- Desaceleraciones tardías
- Patrón que se observa en las tiritas de monitorización fetal en el que la frecuencia cardíaca del bebé desciende al inicio de una contracción y vuelve a la normalidad una vez que esta termina. Las desaceleraciones tardías son un signo preocupante que indica que el bebé podría no estar recibiendo suficiente oxígeno debido a problemas con la placenta o el cordón umbilical. El personal médico debe reconocer este patrón y tomar medidas inmediatas, como cambiar la posición de la madre, administrarle oxígeno, suspender la administración de Pitocin o realizar una cesárea de emergencia.
- Inducción fallida
- Situación en la que los intentos de inducir el parto de forma artificial mediante medicamentos u otros métodos no dan lugar a contracciones adecuadas ni a la dilatación del cuello uterino, y el parto no avanza. Cuando la inducción fracasa, suele ser necesaria una cesárea. En los casos de negligencia médica, una inducción fallida puede dar lugar a demandas si los profesionales sanitarios retrasan la realización de la cesárea, lo que provoca un parto prolongado, sufrimiento fetal, falta de oxígeno o lesiones a la madre o al bebé.
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- Reducción del riesgo de parto por cesárea al suspender la oxitocina durante la fase activa del parto: una revisión sistemática y un metaanálisis | PubMed
- Aplicación a la interpretación de la monitorización fetal electrónica | NCC

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Tommy Hastings, fundador de Hastings Law Firm, es un abogado litigante especializado en lesiones personales, certificado por la junta profesional, que se dedica exclusivamente a casos de lesiones relacionadas con la atención médica. Desde 2001, ha representado a pacientes lesionados y a sus familias en litigios contra los principales sistemas hospitalarios, empresas farmacéuticas y proveedores de servicios de salud negligentes en todo el país. Ha manejado numerosos casos de gran repercusión que han atraído la atención de los medios de comunicación nacionales y han dado lugar a indemnizaciones multimillonarias. Aprovecha esa experiencia en sus escritos, ayudando a los lectores a comprender cómo funcionan estos casos y qué opciones pueden tener a su disposición.
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